Una vez que se comprende qué son los derivados financieros, la pregunta relevante deja de ser conceptual y se vuelve práctica: ¿cómo se operan en México y bajo qué estructura?. En el caso de los derivados, esta pregunta es clave, porque el resultado de una operación no depende solo del instrumento, sino del marco en el que se negocia.
En México, el mercado de derivados cuenta con una infraestructura formal que permite negociar estos instrumentos bajo reglas claras, mecanismos de control y esquemas de compensación diseñados para administrar riesgos. Entender cómo funciona esta estructura es un paso indispensable antes de considerar su uso.
En México, los derivados se negocian principalmente a través de MexDer, el mercado mexicano de derivados. Se trata de un mercado organizado, lo que significa que los contratos que se negocian están estandarizados y sujetos a un marco regulado.
La estandarización implica que cada contrato tiene características previamente definidas: tipo de subyacente, tamaño del contrato, fechas de vencimiento y reglas de operación. Esto aporta beneficios claros para los participantes:
Al mismo tiempo, esta estructura limita la personalización, por lo que no todas las necesidades pueden resolverse dentro del mercado organizado.
Para que el mercado de derivados funcione de forma ordenada, existe Asigna, la cámara de compensación del mercado de derivados.
En los derivados, el riesgo no es solo que el precio se mueva en contra, sino que una de las partes no cumpla. Asigna se interpone entre comprador y vendedor para garantizar el cumplimiento de las obligaciones contractuales, reduciendo el riesgo de contraparte.
En la práctica, esto implica que:
En MexDer se negocian distintos derivados financieros, entre los que destacan:
Utilizados para cubrir o tomar exposición al tipo de cambio. Son relevantes cuando el riesgo principal es la variación cambiaria.
Permiten gestionar exposición al desempeño del mercado accionario mexicano sin necesidad de operar directamente cada acción.
Utilizados para administrar riesgo de tasas de interés, particularmente relevante en decisiones financieras de mediano y largo plazo.
Un punto clave es que el mismo instrumento puede cumplir funciones distintas dependiendo de si se utiliza para cobertura o inversión.
Si ya estás evaluando el uso de derivados, el paso crítico no es entender el concepto, sino validar si la estructura del mercado mexicano y el tipo de instrumento son adecuados para tu objetivo. En Grupo Financiero Monex, este análisis forma parte del proceso de asesoría patrimonial.
Además del mercado organizado, en México existen derivados que se negocian fuera de bolsa, conocidos como OTC (over-the-counter).
Elegir entre uno u otro no es una cuestión de mejor o peor, sino de qué estructura se alinea mejor con el objetivo financiero y la tolerancia al riesgo.
Conocer cómo funciona el mercado de derivados en México permite dimensionar que estos instrumentos no son inaccesibles, pero sí exigen análisis previo. Antes de operar, conviene evaluar:
El mercado de derivados en México cuenta con una infraestructura diseñada para operar estos instrumentos de forma ordenada y transparente. Comprender el rol de MexDer, Asigna y la diferencia entre mercados organizados y OTC es fundamental antes de utilizarlos.
En Grupo Financiero Monex, la asesoría comienza por evaluar si el mercado de derivados es adecuado para tu perfil, tu objetivo y tu contexto financiero.
Solicitar una asesoría antes de operar permite tomar decisiones informadas y estructuradas.