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¿Está el dólar perdiendo su estatus de refugio seguro? Lo que implica para tu portafolio

Cada vez que los mercados globales entran en tensión, la pregunta regresa: ¿está el dólar perdiendo su función de refugio? En 2025 la respuesta parecía obvia: el DXY registró su peor primer semestre desde 1973, el oro alcanzó máximos históricos y el peso mexicano acumuló cerca de 9% de apreciación frente al billete verde en doce meses. Hoy el escenario es más ambiguo —el DXY recuperó parte del terreno y cotiza alrededor de 99–100 puntos—, pero los riesgos estructurales no han desaparecido.

La pregunta relevante para el inversionista patrimonial no es si el dólar va a dejar de ser la moneda de reserva global. No lo hará en el corto plazo. La pregunta es otra: si está el dólar perdiendo consistencia como activo de refugio automático, ¿qué implica eso para la composición cambiaria de un portafolio en México?

Este artículo explica el contexto actualizado, las implicaciones patrimoniales concretas y los principios de revisión que conviene activar cuando la narrativa cambiaria genera más ruido que señal.

 

Contexto: ¿desde cuándo está el dólar perdiendo su estatus de refugio?

Un activo de refugio seguro es aquel al que los inversionistas acuden en momentos de crisis o incertidumbre global porque históricamente mantiene o incrementa su valor cuando otros activos caen. El dólar ocupó ese rol con consistencia durante décadas, respaldado por la liquidez más profunda del mundo, la hegemonía del sistema financiero estadounidense y la confianza en la institucionalidad de la Reserva Federal.

Lo que ocurrió en 2025 fue inusual. Como señaló Janneth Quiroz Zamora, Directora de Análisis Económico de Monex: "el dólar perdió atractivo como activo de refugio, ante el deterioro fiscal, las tensiones geopolíticas y una menor credibilidad frente a otros activos de refugio." El déficit acumulado entre diciembre de 2024 y mayo de 2025 pasó de 710.9 mil millones a 1.36 billones de dólares —un salto del 91.9% en cinco meses—, con la deuda federal superando los 36 billones. La degradación de la calificación crediticia de EE. UU. por parte de Moody's y la política comercial impredecible alimentaron la percepción de que los activos estadounidenses ya no son el refugio automático que fueron.

La pregunta de si está el dólar perdiendo su estatus no es nueva, pero en 2025 encontró evidencia más contundente que en cualquier episodio anterior: el euro y el franco suizo se apreciaron más del 14%, el oro subió cerca de 27% y el 78% de las divisas emergentes se apreció frente al billete verde.

El panorama reciente es más matizado. El DXY recuperó parte del terreno perdido y los episodios geopolíticos han generado demanda episódica de dólar, aunque sin sostenerse en el tiempo. Los riesgos estructurales que explican por qué está el dólar perdiendo consistencia como refugio —expansión fiscal, fragmentación geopolítica, diversificación de reservas de bancos centrales— no han revertido. Sigue siendo una señal que el inversionista patrimonial debe saber leer.

¿Qué activos están captando los flujos de refugio?

Los flujos de inversionistas buscando protección ya no se dirigen exclusivamente hacia el dólar y los Treasuries: buscan resguardo en activos cuya calidad se determina por fundamentos macroeconómicos. El oro es el principal beneficiario —los bancos centrales añadieron más de 1,200 toneladas en 2024 y otras 524 entre enero y abril de 2025—. El franco suizo y los bonos europeos también han captado flujos de forma más sistemática. Ninguno reemplaza al dólar de forma individual, pero en conjunto distribuyen una función que antes se asignaba casi exclusivamente al billete verde.

Esto no significa desdolarización estructural del sistema monetario global —ese es un proceso de décadas sin alternativa única consolidada. Significa que el inversionista que se pregunta si está el dólar perdiendo su función de refugio tiene razón en hacerlo, y que esa pregunta tiene implicaciones concretas para la composición del portafolio.

 

Implicaciones patrimoniales: qué cambia en un portafolio en México

El entorno donde está el dólar perdiendo consistencia como refugio automático no se lee igual desde Nueva York que desde México. Para el inversionista mexicano, hay tres dimensiones concretas que merecen revisión.

1. El peso fuerte cambia el valor en pesos de los activos en dólares

El peso mexicano acumula cerca de 9% de apreciación frente al dólar en los últimos doce meses, ubicándose entre las divisas emergentes con mejor desempeño relativo. Un portafolio con alta dolarización ha perdido valor en pesos durante ese período, no porque los activos en dólares hayan caído, sino porque la moneda en que se mide el patrimonio se fortaleció. Para el inversionista cuyo horizonte de gasto es en pesos, el rendimiento en dólares y el rendimiento real en pesos pueden diferir significativamente en entornos de apreciación cambiaria sostenida.

2. El diferencial de tasas favorece aún al peso, pero con menor margen

El diferencial de tasas México–EE. UU. sigue siendo positivo, pero es significativamente menor que el de 2024. A medida que ese diferencial se estrecha, la ventaja relativa de los instrumentos en pesos disminuye y la composición cambiaria del portafolio de inversión debe revisarse con criterio de horizonte, no de rendimiento de corto plazo.

3. La diversificación ya no es solo dólar vs. peso

En un entorno donde claramente está el dólar perdiendo su función de refugio automático, la exposición cambiaria de un portafolio patrimonial no puede reducirse a una decisión binaria. El oro, el franco suizo y los activos de mercados desarrollados con fundamentos sólidos han demostrado ser alternativas reales de protección. La diversificación geográfica y de monedas no es una apuesta contra el dólar: es una estructura que reduce la dependencia de un solo activo para cumplir el rol de protección del portafolio de inversión.

Si estas implicaciones generan preguntas sobre la composición cambiaria de tu portafolio, el equipo de Banca Privada Monex puede ayudarte a revisarla con criterio estructurado. Conoce el enfoque de gestión patrimonial de Banca Privada Monex.

 

Errores frecuentes al leer la narrativa del dólar en declive

El Estratega Autodidacta es el perfil que más frecuentemente reacciona a la narrativa de si está el dólar perdiendo terreno sin distinguir entre el ruido de corto plazo y las tendencias estructurales de mediano plazo.

El primero es asumir que el debilitamiento de 2025 se sostendrá sin correcciones. El DXY recuperó parte del terreno perdido y los episodios geopolíticos siguen generando demanda episódica de dólar. Salir de activos en dólares como respuesta a una tendencia de mediano plazo puede resultar en pérdidas de timing si el ciclo se revierte parcialmente. La pregunta de si está el dólar perdiendo su estatus no tiene una respuesta binaria ni permanente.

El segundo es confundir desdolarización estructural con rebalanceo de portafolio. La desdolarización del sistema monetario global es un proceso lento, de décadas, sin alternativa única consolidada. Eso no significa que el portafolio propio no deba ajustar su exposición cambiaria ante un entorno de mayor incertidumbre. Son decisiones en horizontes distintos y confundirlas lleva a reacciones que no corresponden al perfil ni al horizonte del inversionista.

El tercero es tratar el tipo de cambio peso-dólar como un activo de inversión. El nivel del USD/MXN en un momento dado importa para el inversionista con flujos reales en ambas monedas, pero no debería determinar la composición estratégica del portafolio. La pregunta de fondo no es si el tipo de cambio está caro o barato: es si la exposición cambiaria del portafolio de inversión es congruente con el horizonte y los objetivos patrimoniales propios.

 

¿Qué hacer cuando está el dólar perdiendo consistencia como refugio?

El objetivo no es predecir si está el dólar perdiendo su estatus de forma permanente o transitoria. El objetivo es asegurarse de que el portafolio esté estructurado para operar con criterio en cualquiera de los dos escenarios.

Primero, evaluar la exposición cambiaria en función del horizonte propio y los flujos reales. Un inversionista que gasta en pesos y ahorra en dólares tiene una exposición estructural diferente a uno con ingresos y gastos en ambas monedas. El nivel correcto de dolarización del portafolio no lo determina el mercado: lo determina el perfil del inversionista.

Segundo, revisar si la diversificación cambiaria del portafolio es deliberada o heredada. Muchos portafolios tienen su composición cambiaria actual como resultado de decisiones independientes acumuladas en el tiempo, no de una estrategia explícita. En un entorno donde se discute abiertamente si está el dólar perdiendo su función de refugio automático, esa composición merece una revisión estructurada con criterio de gestión patrimonial.

Tercero, incorporar activos con distinto perfil de refugio como parte de la estrategia, no como reacción. El oro, los bonos de mercados desarrollados con solidez fiscal y las divisas de economías con fundamentos macroeconómicos robustos han demostrado ser complementos reales al dólar en entornos de estrés. Incorporarlos antes de que la volatilidad escale —no como respuesta a ella— es parte de la gestión patrimonial estructurada.

 

Preguntas frecuentes sobre el dólar como activo de refugio

¿Está el dólar perdiendo su estatus de moneda de reserva global?
No en el corto plazo. El dólar sigue siendo la moneda de reserva dominante sin alternativa real que lo reemplace. Lo que se está erosionando es su función de refugio automático ante cualquier tipo de incertidumbre, con flujos que ahora se distribuyen también hacia oro, francos suizos y bonos europeos.

¿Por qué está el dólar perdiendo atractivo como activo de refugio?
Por la confluencia de deterioro fiscal acelerado —deuda federal superior a 36 billones de dólares y déficit persistente—, política comercial impredecible, cuestionamientos a la independencia de la Reserva Federal y fragmentación geopolítica que reduce la confianza en los activos estadounidenses como refugio universal.

¿Cómo me afecta si está el dólar perdiendo terreno y tengo activos dolarizados en México?
Principalmente a través del tipo de cambio: si el peso se aprecia frente al dólar, los activos denominados en dólares valen menos en pesos. También afecta el diferencial de tasas y el atractivo relativo del carry en pesos, que sigue siendo positivo pero con menor margen que en años anteriores.

¿Debo reducir mi exposición al dólar en mi portafolio?
Depende de tu horizonte de inversión, tus flujos reales en cada moneda y el rol que cumplen los activos en dólares dentro de tu estrategia patrimonial. No hay respuesta universal. El ajuste debe responder a una revisión estructurada del portafolio de inversión, no a la narrativa del momento.

¿Qué activos están tomando el lugar del dólar como refugio?
El oro es el principal beneficiario. El franco suizo y los bonos europeos también han captado flujos de forma más sistemática. Ninguno reemplaza al dólar individualmente, pero en conjunto diversifican la función de refugio que antes se asignaba casi exclusivamente al billete verde.

Si quieres revisar si la composición cambiaria de tu portafolio es congruente con tu horizonte y tu perfil de riesgo en el entorno actual, el equipo de Banca Privada Monex puede acompañarte en ese análisis.

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