Responsabilidad Social

Lo que los inversionistas deben saber de innovación social

Publicado el 28 septiembre, 2018

Los inversionistas deben saber que la RSE no puede quedar sólo en proyectos asistencialistas, sino que deben tener un impacto social y asegurar el bienestar de la compañía.

Tener un departamento de responsabilidad social no coloca a las empresas como empresas socialmente responsables, las organizaciones necesitan actualizarse constantemente. Hoy en día, el emprendimiento social es un fenómeno integral que no solo abarca un departamento, sino que debe permear en la cultura e identidad de una compañía.

Al igual que las Organizaciones de la Sociedad Civil, las empresas necesitan renovarse para sobrevivir en un futuro con reglas diferentes. Hace un par de años la RSE era entendida como la máxima expresión de compromiso social empresarial. Hoy, las reglas están cambiando. Debemos ser creativos y encontrar nuevos modelos híbridos que nos permitan tener un gran impacto social y asegurar el bienestar de nuestra compañía.

Algunos emprendedores sociales ya comprendieron la importancia de este tipo de relaciones y han ido un paso más allá construyendo negocios con propósitos a favor del ambiente y la sociedad.

Los innovadores no necesariamente trabajan en el sector civil. Los intraemprendedores son personas que laboran en una empresa, ven más allá de sus actividades cotidianas e innovan desde su puesto.

El perfil es más común de lo que se piensa, sin embargo, suele ser frenado por altos mandos que prefieren asegurar la estabilidad de la compañía en vez de tomar el riesgo de la innovación social. Como empresa hay que saber reconocer y aprovechar el talento de los intraemprendedores para potenciar nuestro impacto.

Para transformar una empresa en un negocio con propósito, Mark Pfitzer, Valerie Bockstette y Mike Stamp, miembros de la consultora FSG, plantean 6 requisitos:

  1. Tener un propósito. El propósito de una empresa social debe responder a una necesidad comunitaria.
  1. Identificar una necesidad. Todo producto responde a una necesidad desatendida. Es importante que las empresas sociales inviertan en una necesidad específica con metas y objetivos detallados.
  1. Medir el impacto. ¿Cómo se medirá el avance y los resultados de un programa social? Generar indicadores claros que revelen el valor que el programa está brindando a la sociedad demostrará que se está resolviendo el problema en cuestión.
  2. Trabajar en equipo. La innovación social no se puede realizar individualmente. La globalización ha provocado que las empresas operen dentro de una red, hay que aprovecharla.
  3.  Encontrar aliados intersectoriales. Las organizaciones no gubernamentales y las universidades son excelentes socios. Estas pueden aportar grandes ideas y herramientas en el diseño e implementación de un proyecto social.

Con los elementos anteriores se crea una cultura empresarial que fortalece a la compañía, que la moviliza en torno a una meta común y que la hace más atractiva para los inversionistas.

Fuente: FSG

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Topics: Responsabilidad Social, inversionistas